Suceso eventual o acción de que involuntariamente resulta daño para las personas o las cosas, dice en una de sus acepciones el Diccionario de la Real Academia Española sobre la palabra accidente. En materia vial, se lo suele definir como las acciones u omisiones que pudiendo ser previstas pero no queridas por el agente, se verifican por negligencia, imprudencia, o impericia, o por inobservancia de las leyes, reglamentos y ordenanzas de tránsito, o de órdenes legítimas de las autoridades y agente de tránsito.

Hace pocos días, doce personas perecieron y quince resultaron heridas, cuando el ómnibus en el que viajaban volcó luego de sufrir el reventón de un neumático. El interno 32 de la empresa San José había partido a la medianoche del miércoles desde San José de Boquerón, en el norte de Santiago del Estero. Se dirigía hacia la capital provincial, con escalas en los distintos pueblos que se encuentran en el trayecto. Alrededor de las 4, sobre la ruta provincial 176, a unos 40 kilómetros de la ciudad de Nueva Esperanza, reventó la goma delantera izquierda y el rodado dio varios tumbos hasta quedar en la banquina. La mayoría de los pasajeros salieron despedidos del vehículo. Por la hora, casi todos venían durmiendo y se despertaron tirados en la ruta. Los heridos graves fueron traídos a Tucumán. Algunos de ellos, contaron que el chofer, fallecido en el accidente, iba excedido de velocidad porque quería pasar a otro ómnibus.

Hace tres años, la empresa había sido sancionada por las autoridades de transporte por su demora en renovar su flota. Desde que se habilitó la nueva terminal de ómnibus en Santiago del Estero, las unidades de la empresa no podían ingresar y por lo tanto, carecían de boleterías, razón por la que los usuarios ascendían a los vehículos en la calles o en el taller de la compañía. Su dueña dijo que les habían caducado el permiso arbitrariamente y podían circular por un amparo judicial. "Nos multaron en varias oportunidades y nos secuestraron colectivos. Pero jamás respondieron a nuestros reclamos. No sé si es persecución, pero fue todo muy raro", sostuvo.

Los tucumanos vivimos hace unos años una tragedia de características similares. El 16 de septiembre de 2002, 47 peregrinos de Concepción y de Alberdi perdieron la vida cuando regresaban de Catamarca al desbarrancarse en la Cuesta del Totoral el ómnibus en que venían. El vehículo no tenía seguro ni contaba con la autorización de la Comisión Nacional de Regulación de Transporte. Sin embargo, había pasado los controles policiales (uno en Tucumán y el otro en Catamarca). Su capacidad era para 46 personas y viajaban 72; se quedó sin frenos y cayó en un barranco. El accidente de la Cuesta del Totoral se convirtió en ese momento no sólo en la peor tragedia sufrida por tucumanos en una ruta, sino en el siniestro terrestre que registró mayor número de muertes en la historia del país, en hechos protagonizados por un solo vehículo. Como suele sucede en estos casos, cada parte responsable de los controles ensayó diferentes argumentos para justificar la inacción, como si la culpa fuera del destino.

Se han hecho avances legislativos importantes en materia vial; no obstante, el déficit en los controles sigue siendo significativo respecto del transporte ilegal y en mal estado que diariamente circula por las rutas y calles provinciales.

El accidente del miércoles sucedió en Santiago del Estero pero pudo haber ocurrido en Tucumán. La tecnología o el carnet único de manejo serán muy útiles para prevenir sucesos viales y evitar muertes si el Estado se hace cargo del real cumplimiento de la ley con todas sus implicancias y de la educación. Tal vez así se logre el objetivo de que la ciudadanía tome conciencia de que la vida es el don más preciado del ser humano y no muera por ignorancia o impudencia.